Javier Vega de Seoane: “Hay que repensar y rediseñar el sistema educativo y de formación continua”

Nacido en San Sebastián en 1947 e ingeniero de minas de formación, Javier Vega de Seoane preside desde 2015 el Círculo de Empresarios. En esta entrevista, realizada con motivo del Encuentro Empresarial Hispano-Alemán de los próximos 27 y 28 de septiembre en Barcelona, Vega de Seoane aborda algunas de las claves necesarias para impulsar la competitividad de la estructura empresarial española en un escenario internacional cada vez más globalizado.
 
1) Sr. Vega de Seoane, a lo largo de su trayectoria profesional ha estado vinculado a distintos cargos de responsabilidad en destacadas empresas españolas. Desde su experiencia y como presidente del Círculo de Empresarios, ¿cuáles considera que son los principales motores que impulsan en la actualidad a las empresas nacionales? ¿Qué ventajas competitivas presentan estas compañías frente a los países vecinos?
 
Los principales motores que impulsan el crecimiento de las empresas españolas son su apuesta por la internacionalización y la diversificación de su producción o localización para responder a las demandas divergentes que existen a nivel global. La internacionalización que se ve reforzada y apoyada por la recuperación de un crecimiento y el comercio a escala mundial. No sólo se mantienen las perspectivas de crecimiento en EEUU, China e India, sino también en América Latina tras un periodo de recesión. Además, hay que destacar la aceleración del crecimiento en Europa, principal mercado de las empresas españolas. En estos años, desde 2008, el avance de la internacionalización de las empresas españolas se ha reflejado en un aumento de un 50% de nuestra base exportadora, formado en la actualidad por aproximadamente 150.000 empresas exportadoras, y en el incremento del peso del sector exterior del 22,7% del PIB a niveles próximos al 34%.
Por otro lado, la recuperación del consumo interno, respaldada por la creación de empleo, una mayor confianza de los consumidores, y el turismo, representa otro importante motor y es excelente noticia para nuestras empresas.
 
Las principales ventajas competitivas, reflejadas en el Barómetro de los Círculos 2017, que presentan las empresas españolas son sus trabajadores cualificados, la disponibilidad de una buena red de infraestructuras y la apuesta por la calidad a través de la innovación. A ello se une el hecho que España es una plataforma que conecta Europa con América y África. Estos elementos, junto a las reformas promovidas en la anterior legislatura, han permitido relanzar sectores tradicionales como textil, automóvil o turismo. Además, ha afianzado el liderazgo de las empresas españolas en sectores como la banca, las infraestructuras, y la energía, entre otros.
 
2) Políticamente vivimos tiempos convulsos a nivel internacional: el populismo y el proteccionismo crecen con fuerza en distintos países y el Brexit está a punto de hacerse realidad. ¿Cómo se están enfrentando las empresas españolas a estas cuestiones que afectan a sus intereses estratégicos y a su actividad diaria fuera de las fronteras nacionales? 
 
Paradójicamente, las empresas no perciben el Brexit y el avance de posturas populistas y proteccionistas como principales obstáculos al avance de la globalización, y por tanto de su internacionalización (avalado con encuesta a CEOs del WEF y KPMG). La globalización es una corriente imparable que ha contribuido desde los años 90 a salir de la pobreza extrema a 1.100 millones de personas, e incrementar la clase media mundial en 2.200 millones de personas. Además de los positivos efectos económicos y sociales, el mundo cuenta con nuevos cientos de millones de personas con una mejor formación y talento que van a impulsar, en progresión geométrica, la innovación y la generación de nuevas tecnologías, produciéndose un círculo virtuoso que se retroalimenta.
 
Por el contrario, los CEOs perciben el desarrollo de medidas proteccionistas como una barrera para la atracción de talento, factor clave del nuevo modelo de organización empresarial que se está gestando para dar respuestas a las grandes transformaciones del mundo. Por ello, las empresas españolas están haciendo un gran esfuerzo para mejorar el buen gobierno y desarrollar estrategias y comportamiento responsables que, al margen de los beneficios tangibles e intangibles, faciliten la atracción de talento que, como todos sabemos, es y será cada vez más un elemento competitivo fundamental para las empresas. Por tanto, es fundamental que las empresas desarrollen una estrategia sostenible que no esté basada únicamente en la cuenta de resultados, sino también en los valores y la transparencia para mantener la confianza con sus principales stakeholders. 
 
Este cambio organizativo debe impulsarse con una apuesta decidida por la innovación y el talento, favoreciendo que las empresas se hagan más resilientes y aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo más complejo, competitivo y disruptivo. De ahí que las empresas españolas estén apostando por un talento con mayor capacidad de análisis, de gestionar el éxito y el fracaso, y con mayor inteligencia emocional. Como expresó Thomas Friedman (Premio Pulitzer en 1983) en su artículo del NYT “From Hands to Heads to Hearts”, esta inteligencia emocional deberemos complementarla con un arma muy potente que aparecerá a la vuelta de la esquina: la inteligencia artificial.
 
3) La escasez de empresas de mediano tamaño es un problema frecuentemente mencionado en la economía española. ¿Qué tipo de medidas pueden incentivar el crecimiento de estas empresas que a su vez constituyen el motor de la generación de empleo?
 
Mire, de la misma forma que no concebimos un tejido social moderno sin una clase media sólida y potente, podríamos decir que no tendremos un tejido empresarial eficiente, estable y competitivo mientras no dispongamos de abundantes empresas medianas. Pero antes de hablar de la importancia del tamaño de las empresas en el mercado global, permítame que recuerde que para lograr que haya más y mejores empresas es necesario que tengamos más y mejores empresarios.
 
Desde el Círculo pensamos que uno de los elementos claves para impulsar el emprendimiento y el desarrollo empresarial es promover un sistema educativo en el que se transmita el espíritu emprendedor, el valor social del empresario, la responsabilidad empresarial, la asunción del fracaso como parte del aprendizaje y una mayor formación económica y financiera.
 
Junto a la educación, los distintos ámbitos de las AAPP deben reducir la carga administrativa y las duplicidades relacionadas con la creación de nuevas empresas, así como diversificar las fuentes alternativas de financiación. 
  
Las bases de nuestro crecimiento económico deben sustentarse en el fomento del espíritu emprendedor, en la facilidad y flexibilidad para crear nuevos negocios y en impulsar el crecimiento de nuestras empresas. Detrás del dinamismo, la internacionalización, la innovación y la mayor estabilidad económica de países como Alemania está su tejido empresarial, en el que conviven de forma más equilibrada las pequeñas empresas con un número superior de empresas de mayor tamaño. En contraste en España el 99,3% de nuestras empresas son micro y pequeñas. De ahí que defendamos la necesidad de modificar o reformular los actuales umbrales que existen en materia fiscal, laboral y burocrático que desincentivan el crecimiento de nuestras empresas. La existencia de éstas explica en parte la elevada concentración de empresas en los segmentos de micro y pequeña. Superar los 50 empleados y/o una determinada cifra de facturación o de activos supone nuevas obligaciones en estos ámbitos, reduciendo su competitividad al elevar los costes de gestión y su posibilidad de financiarse con fondos propios. En este sentido, vemos con ilusión las propuestas que está realizando el ministro de Guindos, que van en línea con las que estamos proponiendo desde hace años.
 
Por su puesto se requiere también una mayor ambición por crecer por parte de los empresarios, apostando por la profesionalización de sus organizaciones y a desarrollar su actividad dentro de ecosistemas.
 
4) La transformación digital adopta múltiples facetas y supone un gran desafío para el mundo empresarial y político. ¿Cómo ve el posicionamiento de España en este ámbito en relación al resto de países europeos? ¿Se está avanzando en la dirección adecuada para dotar a las empresas de medios técnicos y de personal con la capacitación necesaria para hacer frente a las necesidades de la nueva sociedad digital? ¿Considera que se están dando los pasos necesarios en este sentido desde el punto de vista educativo?
 
En el ámbito digital, la nueva revolución tecnológica impacta directamente sobre las AAPP, las empresas y los ciudadanos. Una adecuada adaptación a este nuevo ecosistema generará efectos positivos sobre la productividad, la competitividad y la internacionalización de nuestro país. 
 
Por tanto, el desarrollo de infraestructuras de comunicación de banda ancha y el uso intensivo de las tecnologías digitales constituye un factor clave de transformación social y económica, reflejada en un cambio progresivo de nuestra forma de vivir, relacionarnos, trabajar y generar valor. Al mismo tiempo, permiten desarrollar de manera más eficiente nuevas soluciones más accesibles y asequibles para un mayor número de personas, cubriendo necesidades básicas en áreas esenciales como los servicios sanitarios, educativos, financieros y energéticos. 
 
El reducido tamaño medio de nuestro tejido empresarial condiciona la digitalización de nuestra economía. Así, entre las pequeñas empresas que tienen menos de 10 empleados (95,8% del tejido empresarial español), el 74,5% dispone de ordenadores y el 70,7% de conexión a Internet, y de éstas sólo un 31,5% tiene página web.
 
En contraste, las grandes empresas españolas con una facturación superior a 500 millones de euros de facturación, según la encuesta presentada recientemente por PWC a nivel mundial en la que participan 2.110 directivos en 53 países, han dado un gran salto en sus procesos de digitalización en los dos últimos años, situándose al nivel de sus homólogas en las principales economías avanzadas. El 56% de los directivos entrevistados en España califica el grado de digitalización de sus empresas como alto o muy alto, once puntos más que hace dos años. Nuestro país se sitúa por delante de Italia (48%) y Reino Unido (55%), y por detrás de Estados Unidos (59%) y Alemania (65%).
 
Para avanzar en la digitalización, las empresas están trabajando en mejorar la integración de las nuevas tecnologías y de las ya existentes, reduciendo la rigidez y la lentitud de los procesos internos y mejorando las capacidades digitales de sus profesionales. Para ello, es necesario el liderazgo de los CEOs y de los directivos, quienes señalan el Internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robotización como las tres innovaciones que más van a transformar las organizaciones en los próximos cinco años. 
La transformación digital también está impactando en el mercado laboral, con la aparición de una nueva tipología de empleos y la demanda de nuevos requerimientos y habilidades. Según la OCDE, en promedio, una cuarta parte de los trabajadores perciben un desajuste entre sus competencias y las que desarrollan en su trabajo, cifra que en España representa un tercio. Adaptar el talento a esta realidad permitiría incrementar la productividad y los salarios, logrando así un empleo de mayor calidad y más inclusivo. Ello exige repensar y rediseñar nuestro sistema educativo y de formación continua, algo que no se está produciendo ante la falta de impulso reformista. Los trabajos del futuro estarán relacionados esencialmente con la producción, la distribución y la transformación de conocimientos, lo que provocará un incremento de la demanda de perfiles STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) a un ritmo de dos dígitos hasta 2020. En contraste, en España ha disminuido la matriculación en esta tipología de carreras universitarias, como las ingenierías que han retrocedido un 24% desde 2003. 
 
5) La política europea parece a menudo impotente ante el masivo poder de mercado de actores globales como Amazon o Google y reacciona muchas veces con multas en lugar de potenciar un entorno de innovación en el viejo continente. ¿Qué trabas frenan la creación de un Silicon Valley en Europa?
 
Europa es el gran contenedor de conocimiento mundial, pero no sabemos transformar este conocimiento en productos y servicios competitivos como lo hacen otras regiones. El gran reto es mejorar la competitividad global de Europa. Silicon Valley representa el 0,04% de la población mundial (3 millones de personas) y ha generado casi la mitad de las empresas tecnológicas del mundo. Para ello, ha sido esencial crear un ecosistema formado por un flujo constante de empresarios, capital y empresas de todos los tamaños, y caracterizado por el espíritu emprendedor y la apuesta por la innovación.
 
Europa está bien posicionada en el Índice de Innovación Global 2017. En el top 10 de este indicador se sitúan 8 países europeos, España ocupa el puesto 22. Sin embargo, los datos de la Comisión Europea muestran como la UE ha perdido progresivamente impulso respecto a EEUU y Asia en innovación y espíritu empresarial. En 2006 Europa contaba con 17 de las 50 empresas con mayor valor del mundo, actualmente son solo 6. Por otro lado, en 2017 Europa cuenta con 16 unicornios (empresas tecnológicas de reciente creación con una valoración igual o superior a 1.000 millones de dólares), frente a EEUU (91) y a Asia (44). 
 
Lograr reproducir un entorno empresarial dinámico requiere de un marco normativo coherente que oriente, facilite y promueva las actividades de innovación. Además, deben de adoptarse medidas encaminadas a adaptar la educación a las necesidades empresariales, mejorar el acceso a la financiación y al talento. Para ello es clave desarrollar centros de innovación, reducir las trabas burocráticas, diseñar una fiscalidad atractiva, y facilitar el acceso y atracción del capital y del talento.
 
6) Usted ha llamado en diversas ocasiones a las empresas a movilizar sus capacidades para contribuir a resolver los problemas de la sociedad e impulsar el crecimiento inclusivo o la igualdad de oportunidades. ¿En qué se materializa en el plano macroeconómico esta apuesta de las empresas por la RSC y cómo revierte en el beneficio de las compañías?
 
Las empresas tienen la  capacidad de resolver muchos problemas que el sistema, el Estado y las administraciones no pueden resolver. Por ello han de ser responsables y poner sus capacidades al servicio de la sociedad.
 
Las grandes, medianas y pequeñas empresas que incorporan los principios de RSC se vuelven más competitivas y alcanzan un mejor posicionamiento en el mercado. Su práctica generalizada repercute no solo en su cadena de valor, sino que mejora su imagen y marca, y a la vez permite apuntalar la confianza de sus clientes, proveedores y trabajadores. 
 
Por otro lado, según la OCDE, existe una correlación positiva entre el crecimiento económico y el volumen de empresas que llevan a cabo prácticas de RSC. Su efectos positivos son claros en los indicadores de competitividad y estabilidad de precios. En el plano microeconómico, se aprecia un aumento de la productividad de estas empresas al atraer recursos y factores productivos, especialmente generando una mayor vinculación con sus trabajadores. Todo ello impulsa la generación de riqueza y bienestar.
Por ello, además de la retribución emocional que se deriva de la práctica de estas estrategias responsables, las empresas que tienen estos comportamientos también encuentran, más pronto que tarde, una rentabilidad económica y financiera muy notable.
 
De ahí que el Círculo de Empresarios sea un proyecto colectivo de responsabilidad social empresarial que busca poner a disposición de la sociedad nuestros conocimientos, nuestras ideas, nuestras propuesta, pero pensando en el interés general.